Soy yo aquel que os obliga a matar animales para que seáis capaces de soportarme, o al menos minimizar mi efecto. Todos me culpáis y me ponéis por debajo de mis hermanos, los cuales están sobrevalorados porque tienen la misma duración que yo. Es por mí por lo que os deslizáis por el suelo, gracias a mi resbaladiza sangre.
Soy yo el que cambia la imagen y estampa de lo que tú llamas ambiente y naturaleza. Quizá asesine mendigos y convierta lágrimas en piedras; el que os obliga a temblar y gastaros vuestros ahorros.
Quizá sea diferente, pero no tan malo.
Dueño y señor del Sol, aplaco sus efectos y os seco el sudor.
Yo soy el invierno.

